Al Calor del Hogar

Desde la antiguedad, el centro de la vida en la comunidad era la comida. El lugar donde se comía.  En torno a ella se iba configurando la vida social, la intelectual, los ancianos se reunían con los niños y el resto de la tribu para ir transmitiendo la tradición oral. Fue así, como se fueron configurando las familias y la organización social.

Durante el siglo XX gran parte de ese centro de la vida familiar pasó al salón, centrado en torno a la omnipresente y siempre encendida televisión. Sin embargo, es mucha la gente que pasa mucho tiempo en la cocina con los niños, mientras estos pintan o hacen sus deberes sobre el mobiliario de cocina.

Todas las cocinas suficientemente amplias cuentan con un dock o mueble central en el que esta parte más lúdica de la vida en torno a la preparación de la cominda tiene lugar. Estos espacios, popularizados por los programas de televisión en los que famosos, o no tan famosos, cocineros y profesionales gastronómicos comparten sus conocimientos con los telespectadores, se han convertido en un anhelo para cualquiera que nos gusta disfrutar de un buen rato preparando la comida mientras disfrutamos, por qué no, de una buena copa de vino.

 

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